2.10.11

Wonderland (?)

<< Vivo en el pueblo de los cuentos, en el pueblo de las palabras, en la “casi” ciudad de los locos y la patria de los artistas. Vivo en el hogar del viento, en la calle de las vocales, en el barrio del sol y las estrellas, en la esquina del bloque que tiene nombre de poesía, y que se levanta como el coloso en llamas entre el gran almacén de nieve y la fábrica de lluvia. 

Al sur, junto al País de Nunca Jamás, se levanta mi mundo de cuentos. 

Ah, si pudierais verlo. Si pudierais verlo como podemos verlo los que por aquí rondamos cada día...

Esas calles de asfalto de colores, con migas de pan en lugar de señales de tráfico; esas imponentes piruletas en forma de molinos, que giran a lo lejos en la punta de las colinas, por las cuales suele corretear un hidalgo tratando de dar caza con su lanza a burbujas de chicle y menta. Esas piscinas llenas de ranas de plata y sapos con coronas de diamantes, y, en lugar de televisores, esos teatros, de guiñoles, de marionetas, de sombras, de flores e incluso hasta de letras. Luego están las tiendas, las de caperuzas rojas, las de vestidos de princesa, los puestecitos de remiendos y sombreros puntiagudos, las zapaterías en las que solo se venden tacones de cristal, las especializadas en tintes para el pelo y jugosos rumores de sociedad… 

Al fondo del pueblo, sin embargo, se acaban las casas para dar paso a plantaciones de judías, que se elevan atravesando las nubes y retorciéndose en espirales por encima de las chimeneas de la fábrica de Willy Wonka. Y en cuanto a los barrios, ¡tenemos de todo! La zona de las brujas, junto a la reserva natural donde viven las sábanas parlantes; la calle de las casas de caramelo, situada entre la juguetería y la bola de nieve gigante; las hileras de mansiones colgantes donde viven las hadas sin miedo a las alturas; la urbanización de los gnomos de jardín, en el bosque encantado que con los duendes comparten; el barrio de las camas con dosel, en las que duermen las princesitas vagas; el zoo donde se “esconden” personajes a medio inventar…

Sí. He aquí mi hogar. Un pueblo donde hay de todo.>>